sábado, febrero 27, 2016

Remedios prácticos frente al calentamiento global y demás males que afectan al planeta (2003)

Te recomendamos
 FIRMEMENTE -
 Mezclar la gasolina
con el alcohol
(carburante)
 Y el trabajo
con el placer
 Y proteger cada gota de agua

que no vayas a beber
 Y aplazar para mañana
cualquier Megaproyecto
que puedas hacer hoy
(y así con aplazamientos sucesivos)
 Y a todo caballo regalado
revisarle el colmillo
 Y soltar los pájaros en mano
para que salgan volando
 y te muestren el camino

a los castillos del aire

Gustavo Wilches-Chaux
Bogotá, Mayo 2003

MI NUEVO AMIGO...


... tiene una expresión un poco amarga, pero es buena persona


Nos conocimos hace un rato en el comedor


sábado, enero 23, 2016

De nuestros deberes para con los extraterrestres y otras inteligencias


A raíz de las "luces misteriosas" que se vieron en el cielo bogotano la semana pasada, y que resultaron ser parte de la campaña de expectativa de una película, comparto aquí los capítulos finales de mi libro "De nuestros deberes para con la vida"

El anterior encabezamiento seguramente llenará de extrañeza a muchos de los lectores que hayan tenido la paciencia de llegar hasta este punto del texto.

 Vale la pena, sin embargo, que meditemos un poco sobre cuál sería la reacción de nuestra especie en caso de que, sin lugar a dudas, comprobáramos la existencia de seres vivos –y en especial de seres "inteligentes"- por fuera de nuestro planeta, lo cual muy posiblemente ocurrirá en algún momento de ese milenio que se avecina. (Recordemos que esto fue escrito en 1999).

Conjunción Venus, Júpiter y Luna
Junio 20, 2015

El contacto de nuestra especie con otros seres "inteligentes" sería, sin lugar a dudas, un momento culminante de la historia humana. 

¿Estaríamos preparados para ese encuentro? 

¿Qué luces nos puede arrojar esta especulación sobre nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás seres vivos que existen en la Tierra?

¿Poseemos una ética que nos permita participar adecuadamente de ese episodio cumbre de la evolución de la vida en el universo que sería el encuentro con otros seres "inteligentes"?

 Pensemos con qué criterios evaluaríamos si esos seres son "superiores" o "inferiores" a nosotros, y qué actitud asumiríamos como especie en uno y otro caso.

 Muy posiblemente, en términos prácticos, hoy los consideraríamos "superiores", no si poseyeran un mayor conocimiento y dominio del universo y de sí mismos que el que nosotros poseemos, o si hubieran logrado un grado tal de desarrollo, que pudieran dedicarse de lleno a lo que en términos humanos llamamos la creatividad, la poesía y el disfrute de estar vivos sin tener que preocuparse por las urgencias cotidianas de la subsistencia (esa condena a la que desde nuestros orígenes hemos estado sometidos los humanos), sino que los consideraríamos "superiores" si tuvieran la capacidad de dominarnos, de explotarnos, de convertirnos en "recursos" para la satisfacción de sus necesidades y, por supuesto, si poseyeran una tecnología capaz de neutralizar los esfuerzos humanos para impedir que nos dominaran. Seguramente unos sectores humanos se aliarían con ellos para lograr dominar a otros sectores, y se pondrían "voluntariamente" a su servicio con tal de poder compartir algo de su poder de conquista.


Por el contrario, los consideraríamos "inferiores" si, no importa cuán avanzada fuera su cultura en términos de arte o de conocimiento, no estuvieran en capacidad de evitar su explotación por parte de la especie humana. Sin duda alguna, si poseyeran o ellos mismos fueran "recursos" capaces de otorgarnos ventajas competitivas en la guerra o en el "mercado", nuestra especie no dudaría en apoderarse de ellos y en ponerlos a nuestro servicio, aún cuando ello pusiera en peligro su propia existencia.

 Si fueran "superiores" a nosotros en conocimientos, pero "inferiores" en poder destructivo, ¿estaría nuestra especie preparada para respetarlos y para aprender pacíficamente de ellos?

Si en el medio en donde se desarrollara la existencia de esos supuestos seres, existieran recursos considerados valiosos en la Tierra y esos seres no tuvieran capacidad guerrera para defenderlos, ¿estaríamos los humanos dispuestos a renunciar pacíficamente al dominio de esos "recursos"?

Caimanes al atardecer

 ¿Qué tipo de pruebas de "superioridad" les exigiríamos a los supuestos extraterrestres antes de otorgarles nuestro respeto?

En otras palabras: ¿Ha aprendido algo nuestra especie de toda su trayectoria de conquistas y de violaciones sobre otras especies vivas y de unas culturas sobre otras?
 Aunque en este momento la probabilidad de establecer contacto cierto con una civilización extraterrestre se reconoce como baja, las respuestas a estas preguntas nos pueden arrojar muchas luces sobre nosotros mismos y sobre nuestro compromiso ético con la vida en el cosmos, empezando por la vida en la Tierra.


Si usted fuera un o una extraterrestre "inteligente" y tuviera buen conocimiento de la especie humana, ¿se atrevería a arrimarse por este planeta?

* * * 

"Estudio en el que se exponen las condiciones de habitabilidad de las Tierras celestes"

Desde los viejos libros de astronomía de don Camilo Flammarion que conocí en la biblioteca de mis dos abuelos, hasta los textos modernos y los círculos científicos en donde hoy se trata el tema de la vida extraterrestre, afirman que si en algún otro lugar del universo existiera vida en alguna medida parecida a la vida de la Tierra, pero que no se basara en el carbono como toda la vida terrestre, sino en otro elemento, muy probablemente ese elemento sería el silicio. Porque el silicio, al igual que el carbono, posee una estructura atómica que le permite enlazarse consigo mismo hasta conformar las complejas estructuras que, en el caso del carbono, constituyen la base química de la vida que nosotros conocemos.



En otras palabras: si esperamos encontrar en el espacio formas de vida similares a las terrestres, tenemos que buscar o vida de carbono o vida de silicio.

Exploremos en qué están hoy las tentativas humanas por crear vida en el laboratorio. Desde hace muchos años los seres humanos desistimos en nuestros intentos de crear vida a la manera del doctor Frankenstein, ensamblando "repuestos" de cadáveres hasta formar un monstruo viviente, y hoy la búsqueda de vida artificial se concentra en los terrenos de la informática y está íntimamente vinculada al campo de la inteligencia artificial, que se dedica al desarrollo de máquinas "pensantes".

Hoy en día, para muchos millones de seres humanos, los virus informáticos capaces de infectar desde los computadores personales hasta los más complejos sistemas de las empresas multinacionales o del Pentágono, constituyen un dolor de cabeza tan molesto, y a veces de consecuencias económicas o logísticas más graves, que los otros virus, los de la gripa, la hepatitis o el SIDA.


Luna y Venus
Julio 10, 2013

Si bien los virus no pueden considerarse seres vivos ("carecen de genes y proteínas suficientes para mantenerse"), sí se encuentran muy cerca de las células, que se consideran las unidades básicas de la vida, y de las bacterias, que son células que en sí mismas constituyen un ser autopoyético o con capacidad de mantenerse.

Así mismo, los virus informáticos tampoco pueden considerarse seres vivos, pero son a los programas de computador lo que los virus biológicos son a las células y a las bacterias, y se comportan según los mismos principios informáticos. La tecnología informática no ha creado todavía vida ni en el computador ni en la retorta, pero sí ha llegado a desarrollar sistemas "virtuales" que funcionan autónoma y espontáneamente de manera muy parecida a como lo hace la vida. Tanto es así que, estudiando el comportamiento de esos sistemas virtuales, los biólogos y los científicos en muchos casos han logrado aprender más sobre la vida misma que en contacto directo con los seres vivos, al igual que el desarrollo de la inteligencia artificial ha arrojado ingentes luces sobre el funcionamiento del cerebro y las características de la inteligencia humana. Y nos han puesto a pensar sobre si la esencia de la vida es su sustrato material –en nuestro caso proteínas y ácidos nucleicos- o si es una determinada manera de procesar la información, sin importar si el hardware es de silicio o de carbono, o incluso si no hay hardware. ¿En un futuro lejano, podría evolucionar la inteligencia humana hacia formas virtuales?


Vean: Mitología

En este mismo texto hablamos ya del comportamiento emergente, o sea, de la posibilidad de lograr en el universo del computador, que surjan de manera espontánea comportamientos tan complejos como los caprichosos patrones de vuelo de las bandadas de golondrinas o los patrones de nado de los cardúmenes de anchoas y de sardinas. Comportamientos que surgen de la iteración o repetición y retroalimentación de instrucciones sencillas, y que de pretenderse programar de manera expresa, exigirían miles de horas de trabajo de los computadores más poderosos.


Tempestad sobre Bogotá
Marzo 13, 2014

Los seres humanos, pues, no hemos podido crear vida "biológica" en el laboratorio, pero estamos acercándonos a inesperadas formas de vida "virtual" en el espacio informático. ¿Y de qué está hecho el sustrato material, el hardware, de ese espacio informático, es decir, de los computadores? Fundamentalmente de pastillas ¡¡¡de silicio!!!

Es decir, que muy posiblemente los seres humanos (que somos vida de carbono) estamos a punto de crear esa vida de silicio que esperábamos encontrar en algún lugar del espacio extraterrestre. Nosotros estamos creando a los extraterrestres, y hoy ya convivimos con sus antecesores inmediatos.

Hasta este momento, en cerca de cuatro mil millones años que lleva la vida en el planeta Tierra, toda la evolución se ha dado desde unas formas de vida de carbono hacia otras formas de vida de carbono más complejas o mejor adaptadas.


En este momento, por primera vez en la historia de la evolución de la vida terrestre, estamos acercándonos a la aparición de una forma de vida de silicio a partir de la vida del carbono.

Vida de silicio íntimamente trenzada con la inteligencia artificial, que también tiene como sustrato material el silicio. En el curso de los próximos cien años, muy probablemente antes, una y otra, la vida artificial y la inteligencia artificial, serán realidades cotidianas, y nuestros descendientes estarán compartiendo la Tierra con otros seres inteligentes y conscientes de sí mismos, pero basados en unos fundamentos orgánicos distintos a los nuestros: en la biología del silicio.


¿Estaremos preparando a nuestros descendientes para construir una ética que les permita convivir pacíficamente con esas nuevas formas de vida que nosotros mismos estamos creando?

Cuando eso ocurra, ¿estará la especie humana preparada para que ninguna forma de vida "inteligente" se convierta en explotadora de la otra?

Si en este momento, cuando todavía los computadores están muy lejos de considerarse verdaderamente "inteligentes" y mucho menos "conscientes" de su propia existencia, la humanidad se encuentra en jaque por los posibles errores de los computadores al pasar el calendario del 31 de Diciembre de 1999 al primero de Enero del año 2000; si hoy los robots, que no son conscientes de sí mismos y en consecuencia no poseen intereses propios ni "egoísmos", están dejando sin empleo a cientos de miles de trabajadores humanos, ¿qué pasará cuando efectivamente convivamos con máquinas vivas, inteligentes, dotadas de consciencia, y que además carezcan de las vulnerabilidades biológicas propias de la vida del carbono? ¿Con máquinas físicamente mucho más poderosas que nosotros y con una capacidad de procesar información infinitamente mayor que la nuestra?

Y si la especie humana logra mantener su carácter dominante, ¿estaremos dispuestos a reconocerles derechos a esos seres conscientes y a respetar sus propias vulnerabilidades?

Si bien hoy la informática se utiliza como tantas otras expresiones de la tecnología, en actividades que incrementan nuestro impacto como plaga, también existen múltiples ejemplos de simbiosis afortunadas entre los computadores y lo mejor de nuestra condición humana.

Si hasta hace pocos años la estructura más compleja del universo conocido era el cerebro humano, hoy lo es la noosfera, hecha realidad por la interconexión simultánea y planetaria de cientos de miles de cerebros humanos. Hoy podemos afirmar sin lugar a equivocarnos, que la Tierra no es solamente un planeta vivo, sino además un organismo pensante, envuelto por una telaraña neuronal que cada vez nos vincula a más seres humanos.

¿Qué clase de comportamiento emergente podrá surgir en el futuro de esas interconexiones?

¿Seremos capaces de conectar otros seres vivos no humanos, a esa telaraña de inteligencias de carbono y de inteligencias de silicio entrelazadas?

Junto con la capacidad de nuestra especie para la poesía en todas sus formas (incluidos el humor y la ciencia) y nuestra disposición (aunque subutilizada) para la compasión y la ternura, como ya lo dije atrás, la interconexión actual y potencial de todos los seres humanos a través de las redes informáticas, es uno de los argumentos que hoy, en el aquí y el ahora, me hacen sentir virtualmente orgulloso, esperanzado y feliz de ser humano.

1a edición: Popayán, 1999
2a edición: Bogotá, 2008


Los consideraríamos "superiores" si tuvieran la capacidad de dominarnos, de explotarnos, de convertirnos en "recursos" para la satisfacción de sus necesidades y, por supuesto, si poseyeran una tecnología capaz de neutralizar los esfuerzos humanos para impedir que nos dominaran.

Por el contrario, los consideraríamos "inferiores" si, no importa cuán avanzada fuera su cultura en términos de arte o de conocimiento, no estuvieran en capacidad de evitar su explotación por parte de la especie humana

martes, noviembre 03, 2015

viernes, octubre 23, 2015

¡¡¡CÓMO PASA EL TIEMPO!!!


Cómo pasa el tiempo: a mi nieto ya le dieron llaves de la casa...



Lo que todavía no pasa es la distancia

domingo, septiembre 27, 2015

DESORIENTACIÓN TOTAL. Y finalmente el bobo apareció...


Desorientar: "1.Hacer que alguien pierda la orientación o el conocimiento de la posición que ocupa geográficamente o topográficamente. 2. Confundir, ofuscar, extraviar." DRAE

Más precisamente, perder el oriente.


El 20 de Septiembre en la cuenta de Twitter @RELIGIONyCLIMA vi esta fotografía tomada al amanecer, en la cual lo que parece ser el sol naciente, se asoma en la esquina entre el Capitolio y el colegio San Bartolomé. 

Me llamó la atención porque en esa fecha cayó este año el Equinoccio de Otoño para el hemisferio norte y de Primavera para el sur. En los equinoccios el sol sale exactamente por el oriente y se oculta por el occidente, y la duración del día y la duración de la noche son iguales. Vale decir que esas particularidades son más o menos válidas para todos estos días, entre el 19 y el 25 de Septiembre (como ocurre también entre el 19 y el 25 de Marzo).

La esquina de la Plaza de Bolívar por donde, a partir de la foto de arriba, muy confundido supuse que el 20 de Septiembre había salido el sol

En mi cuenta de Twitter escribí sorprendido -y apresurado- el siguiente tuit: "Ahí vemos muy bien dónde queda el oriente. Sept 21: Equinoccio"

Llevado, entre otras razones, por la curiosidad, el 23 fui a la plaza y brújula en mano comprobé que, efectivamente, el oriente queda en dirección a Monserrate. ¿Cómo podía entonces el día 20 haber salido el sol tan cerca del sur?

En esta toma de Canal Capital creí ver por dónde se estaba ocultando el sol el 22 de septiembre. La misma esquina de la foto de abajo. Mi confusión seguía siendo total: esto indicaría, absurdamente, que en su aparente recorrido diurno el sol estaba haciendo un arco sobre el Capitolio Nacional.


Y el bobo apareció:
Hoy 27 de septiembre, revisando de nuevo el Twitter de @RELIGIONESyCLIMA, encuentro esta foto de Adriana Mejía que aclara el misterio de mi imperdonable desorientación: 

¡Qué verguenza! En la primera foto de arriba lo que pensé que era el sol resultó ser un reflector. Y lo mismo sucedió con la toma de Canal Capital: otro reflector (que ya sabiendo, se ve claramente en la foto diurna).

No puedo menos que recordar la historia de un bobo que se perdió y en su angustia repetía: "Dios mío, Dios mío: que yo aparezca". Bueno: como el bobo del cuento, finalmente aparecí. Menos mal.

Más allá de la vergüenza que siento, este episodio me ha llevado a varias reflexiones y a entender en pluma propia la vivencia cada vez más común de las aves que se desorientan por las múltiples formas de contaminación electromagnética que existen hoy en el planeta, una de ellas la contaminación lumínica. Para ellas esa desorientación implica en muchos casos la muerte.


El sol ocultándose ayer 26 de septiembre, exactamente por el occidente (justo encima del volcán Nevado del Tolima como lo vemos desde Bogotá). 
De este no me cabe la menor duda de que es el sol y no un reflector

Septiembre 23: el sol se oculta por el occidente (derecha en la foto) y se ponen coloradas las nubes al norte

martes, agosto 04, 2015

La caída del mundo y la derrota del LTPLT


 Desde antes de que el LTPLT hubiera sido incluido por las Naciones Unidas en su lista de organizaciones terroristas ya estábamos derrotados. Escribo este comunicado desde las montañas de internet, en una inútil e innecesaria clandestinidad. Estoy seguro de que la organización está infiltrada y de que las mentes de nuestros compañeros más intransigentes y radicales están en su poder.

Comenzaron a llegar masivamente desde hace más de medio siglo procedentes del planeta Acrón. Creo que nosotros mismos los trajimos en los inicios de la llamada “carrera espacial”, aunque no me cabe duda de que sus primeros exploradores ya habían estado aquí. 


Una prueba –no contundente- de ello, es el símbolo del pez (ichthys) que los primeros cristianos utilizaban para reconocerse entre sí y para huir en lo posible de la persecución. Nada tiene que ver con el supuesto origen extraterrestre de Jesús, sino con la evocación encriptada en ichthys a Iesous Christos Theou Hyos Soter: Jesucristo Hijo de Dios Salvador.

Los observadores de OVNIS/UFO (Objetos Voladores no Identificados / Unidentified Flying Objects), al igual que los investigadores de los proyectos SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) que se dedican a monitorear ondas electromagnéticas procedentes del cosmos en busca de algún segmento que pueda interpretarse como “una señal”, no sólo no han encontrado nada, sino que ni siquiera se han dado cuenta de que se han convertido en otros vectores efectivos del virus de Acrón.



Hoy ese virus está en todas partes, pero especialmente hace sus estragos en los centros de investigación, en las instituciones académicas, en las oficinas estatales, en las ONGs y en otras organizaciones y movimientos sociales y sindicales. Y claro, en las agencias del Sistema de Naciones Unidas, las mismas que nos incluyeron en su implacable listado del terrorismo internacional.

Oponerse al virus y pretender combatir sus efectos no se castiga con el exterminio físico del anarquista sino con la condena general a la invigencia y la exclusión. Porque desde hace varias décadas el virus ha logrado inyectar masivamente su ADN en las células humanas y ha convertido a una gran parte de nosotros en unos esclavos que no solamente ignoran esa condición, sino que se sienten orgullosos de ser –inconscientemente- vectores y al mismo tiempo verdugos al servicio de Acrón.


Yo he tomado la decisión de revelarme y rebelarme sin más dilación. Conozco bien las consecuencias a que me expongo y ya fui objeto de las primeras y duras agresiones por parte de los mismos compañeros del LTPLT, cuando me vieron dibujando unas pancartas en las que, en lugar de esas cinco letras que infunden temor cuando aparecen en banderas, brazaletes, capuchas y comunicados, escribí el nombre completo –y para muchos olvidado- de nuestra organización:

LA TIERRA PARA LOS TERRÍCOLAS

Me niego rotundamente a seguir siendo un acrónimo (gentilicio de los nativos y de los esclavos de Acrón).

Gustavo Wilches-Chaux
Bogotá, 10 de Mayo de 2015




jueves, junio 18, 2015

UNA CARTA

Este cuento forma parte de mi libro de "relatos verídicos de ciencia ficción" titulado "El Universo amarrado a la pata de la cama", publicado por Villegas Editores (Bogotá, 2004). Lo subo hoy a este blog a raíz del bello artículo "Cartas recomendadas" de Juan Esteban Constaín (en Twitter @Aulogelio)


Papá, mamá:

Dos malas noticias: la primera,  me asignaron a comandar una nave totalmente anticuada. Con decirles –por favor no se burlen- que utiliza como combustible plasma estelar. Aunque es una belleza, a decir verdad. Un maravilloso clásico de la navegación espacial. Me sorprende que todavía esté en condiciones de volar.

La segunda: como a los habitantes de la Vía Láctea hoy nos están exigiendo visa para viajar a cualquier otra galaxia, incluyendo a nuestra vecina, la Nebulosa de Andrómeda, dados los antecedentes de la mayor parte de los miembros de la tripulación que voy a comandar, tenemos la certeza de que nos la van a negar. 

Por eso hemos recibido instrucciones de viajar de manera clandestina y de ingresar al grupo galáctico de Virgo por el agujero negro que quedó oficialmente clausurado, para todos los efectos, luego de que la última banda de contrabandistas de antigravitones supuestamente quedó desmantelada. Desde entonces casi nadie se atreve a aventurarse por ahí, y dicen que los pocos que lo han hecho han quedado extraviados entre la dimensión 418 y la 716. Las autoridades intergalácticas ordenaron cerrar el agujero sobre sí mismo, como las antiguas botellas de Klein, de manera que, al menos teóricamente, quienes penetren a él se quedarán atrapados ad aeternitas en un laberinto de dimensiones autocontenidas.


Ahora las buenas noticias, que ustedes ya habrán sospechado: teóricamente los que ingresan allí deberían quedar atrapados, pero en la práctica no. Esa especie ha sido difundida por las autoridades como parte de su estrategia para evitar que el agujero negro vuelva a ser utilizado como corredor de comunicación. Pero nosotros no vamos a ser los primeros en desafiar esa prohibición.

Sabemos que si bien es cierto que el agujero ha sido sellado hacia su propio interior, nuevas bandas de contrabandistas y de piratas de quarks han descubierto y aprovechado lo que en física se llama el “efecto colador”: una red de túneles que conectan entre sí las porosidades subatómicas del agujero negro, con lo cual es posible saltar hasta la dimensión 967,  y a veces hasta aún más allá.

Allí, como ustedes saben, no existen ni gobierno ni ley. Una vez lleguemos -ya los contactos están asegurados- nos introducirán al grupo de Virgo como si fuéramos parte de un equipo de Inspectores Especiales de la Autoridad Imperial. No fue difícil conseguir los uniformes y los dispositivos de reconocimiento molecular, porque la autoridad está totalmente infiltrada. (Es más: sospechamos que los mismos que inventaron esos sistemas de control, idearon al tiempo la manera de violarlos, lo cual hizo del control un negocio triplemente rentable, que les produce a los controladores jugosas ganancias cuando funciona, pero muchas más cuando deja de funcionar). 
                          

Si tenemos éxito, si no nos asaltan primero los contrabandistas de antigravitones, a los que les tenemos casi tanto miedo como a la Guardia Imperial, lograremos introducir a esa región del espacio un cargamento importante de imaginación que, estamos seguros, se difundirá por todas las galaxias del grupo de manera automática. Quién lo creyera: los más ávidos de imaginación son los robots.

Los gobiernos de las otras galaxias saben que la Vía Láctea es un criadero de imaginación y por eso mismo, entre otras medidas,  a través del requisito de la visa, intentan restringirnos el derecho a viajar y a comerciar. Saben que tarde o temprano la imaginación puede tumbar al Imperio, cuyo verdadero poder, paradójicamente, existe sólo en nuestra imaginación. El Imperio se nutre del mismo enemigo al que pretende eliminar.

Como nosotros, los habitantes de la Vía Láctea, hemos descifrado su juego y conocemos su vulnerabilidad, nos consideran peligrosos e indeseables.

Se preguntarán ustedes por qué para una misión tan arriesgada han asignado una nave obsoleta. La respuesta es: una nave así no despierta sospechas. ¡Quién podría pensar que una nave tan destartalada, con una tripulación cuyo estado le hace honor al desvencije de la máquina (incluyendo, tengo que confesarlo, a quien la va a capitanear), transporta un cargamento letal de imaginación!

Por favor, mandenme buena energía; deseenme toda la  suerte que voy a necesitar.

Me comunicaré nuevamente con ustedes cuando regrese del viaje.

¿Recuerdan esa época, cuando todavía el hecho de que estuvieran muertos era un obstáculo que hacía imposible la comunicación entre nosotros?

¿Quién podría volver a afirmar ahora que todo tiempo pasado fue mejor?

Los quiere y extraña,

(Sigue una rúbrica, ilegible y enredada)

Posdata: Si no lográramos atravesar el agujero, lo peor que podría sucedernos sería quedar atrapados en algún pliegue espacio-temporal, pero hemos dejado una buena reserva de imaginación para poder escapar en caso de necesidad.

………………………………………………………

 
Mi mujer y yo encontramos esta carta en el fondo falso de un armario viejo que compramos hace años, cuando desmantelaron una casa-museo que hasta hace unas pocas décadas existió en Popayán. En ese momento logramos tener acceso también al caparazón de lata de un filtro para agua que incrustamos en la pared de nuestra casa en Popayán, y a un frasco grande de vidrio azul, cuya utilidad original no hemos podido determinar.

Se nos escapo una colección de puros o calabazos de cuellos retorcidos de manera aparentemente caprichosa que colgaban de las paredes de la cocina de la casa-museo (cocina en donde se encontraba el armario), y con los cuales, siempre lo sospechamos, se hubiera podido armar un alambique enteramente vegetal. Quién sabe a qué manos afortunadas habrán ido a parar.

Cuando lo compramos, el armario estaba casi totalmente perforado por túneles de comején, y cuando desensamblamos sus partes para hacerlo reparar e inmunizar, entre dos tablas encontramos un fajo de escrituras públicas escritas a mano y amarradas entre sí con una tira de cáñamo, fechadas todas entre 1869 y 1873. Algunas de ellas tampoco habían escapado a la voracidad de los insectos, y otras les sirven de casa –todavía- a los pescaditos de plata.

La carta es uno de los dos únicos documentos que no están escritos en papel sellado sino en hojas comunes, a las cuales el tiempo y la humedad les han otorgado un color y una textura similares al del papel sellado de las escrituras públicas.

Carezco de la experticia necesaria para determinar si el calígrafo de las escrituras es el mismo autor de la carta, pero sin duda alguna los trazos corresponden a la grafía de la época, y lo mismo sucede con la rúbrica al final, y con el otro documento escrito en papel común que encontramos entre las escrituras públicas, cuyo título comienza “Sermón que he de pronunciar”. Al igual que los demás documentos, está escrito con tinta sepia, o que a lo mejor fue negra y el tiempo volvió de ese color.

No hemos podido saber con exactitud quiénes son ni el remitente ni los destinatarios de la carta; ni siquiera si es una carta verdadera o no; y en el primer caso, si es el original enviado y recibido por los destinatarios, o si es una copia que el o la remitente dejó para su archivo personal. El único indicio de que la carta pudiera ser la original, es que la encontramos con huellas de dobleces, como si hubiera viajado en un sobre que desapareció.

En cuanto a las escrituras hace referencia, no todas versan sobre los mismos predios ni en todas intervienen los mismos firmantes, aunque todas sí han sido otorgadas ante notarías de Popayán, y se refieren a terrenos situados en distintas regiones del Cauca: la mayoría en la cordillera oriental y un par de ellas en la Costa Pacífica. (El “Sermón que he de pronunciar”, en cambio, parece haber sido escrito por el párroco de un pueblo de Cundinamarca).

Cuando volvimos a la que fuera sede del museo, en donde hoy funciona la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Popayán, con el fin de averiguar más datos sobre el origen del armario, ya no encontramos quién se acordara de ese mueble ni quién nos diera razón sobre alguna persona que, eventualmente, nos pudiera ayudar. Es más: algún funcionario recién trasladado de otra parte, nos dijo categóricamente que allí solamente se entendían con bienes inmuebles y a nosotros, francamente, nos dio jartera ponernos a explicarle. Dejamos así.

Dicho sea de paso, esa es una de las casas más bellas y plácidas que quedan todavía en Popayán.

domingo, junio 07, 2015

Madonna con Niño...


 Madonna con Niño...

... y avión

EL OSO QUE LLEGÓ AYER A BOGOTÁ


Y nadie salió a recibirlo, ni lo declararon "huésped ilustre", ni nada
(Luces de abajo: Eldorado)

sábado, mayo 16, 2015

¡MINUTOS! ¡MINUTOS!

Este relato forma parte del libro "El Universo Amarrado a la Pata de la Cama", publicado por Villegas Editores (Bogotá, 2004)


Esa calle, que otrora fuera uno de los jugaderos de una de mis múltiples infancias, hoy, día y noche, vive atiborrada.

De carros y de gente. De miseria. De billete.

Te piden de todo y te ofrecen de todo: lapiceros Mont Blanc y relojes Rolex (por supuesto imitaciones). Lustrada de zapatos, aunque vayas con tenis. Me imagino que si pasas descalzo, te ofrecerán un pedicure o un masaje. Que de hecho lo ofrecen: “¡Chicas! ¡Chicas!”. Sujetos con esmoquin que reparten tarjetas. De vez en cuando aparece alguien a venderte un DVD player o un juego de herramientas.

Sobre el andén, en mantas de colores, los artesanos exhiben manillas trenzadas, collares y argollas. Alguno dibuja con candela rodeado de público.

El comercio formal se divide entre bares, almacenes de ropa deportiva, sex shops, establecimientos de comida rápida, restaurantes de moda (con decenas de escoltas a la espera) y uno que otro local con libros y artefactos de la Nueva Era.

De un tiempo para acá, entre los vendedores ambulantes, han aparecido tipos y muchachas que te ofrecen “minutos”.

Yo, por principio, me negaba a comprarles. Me parecía que era rendirme ante la violación de mis derechos más fundamentales.

Cada vez hay más vendedores y vendedoras de minutos, y cada vez hay más gente que les compra. Gente que hace cola para someterse a ese negocio, redondo e infame, del cual, por supuesto, los vendedores callejeros son apenas un instrumento. Y otras víctimas.

Como les decía, yo me había negado sistemáticamente a unirme a esa cadena miserable. Pero hoy, parado en esta esquina, rodeado de carros y de gente, bajo un sol canicular que me incinera la cabeza, siento una opresión creciente en las costillas y una urgencia irresistible de comprarles.

De pronto me veo a mí mismo, en contra de mis principios, parado en una de esas colas.

-       Dame veinte minutos-, le digo a la muchacha de bluyín descaderado, que me pasa un pequeño envase plástico, con un paisaje suizo en la etiqueta.

-       ¿Con válvula o sin válvula? – me pregunta.

-        Con válvula-, le digo como con vergüenza. – Es la primera vez que compro.

-        Las instrucciones están en el envase-, me dice de manera mecánica mientras recibe la plata.

Levanto una lengüeta, como indican las instrucciones, y pego la nariz al envase.

Espero que esos veinte minutos de aire me alcancen para llegar hasta mi casa.

Paro un taxi.