miércoles, julio 13, 2016

EL LABERINTO


Una exploración sobre el poder transformador de la metáfora


“La vuelta al comienzo no es un círculo vicioso si el viaje, como indica hoy la palabra trip, significa experiencia de donde se vuelve cambiado. Entonces, quizá, habremos podido aprender a aprender a aprender aprendiendo. Entonces, el círculo habrá podido transformarse en una espiral donde el regreso al comienzo es precisamente lo que aleja del comienzo”
Edgar Morin



El laberinto desplegado en el Parque de la Independencia (Bogotá), para un taller que realizamos en 2009 con el Programa Presidencial para la Acción Contra Minas Antipersonal y la Fundación Restrepo Barco 

Mañana jueves 14 de Julio comenzamos en la Universidad Externado de Colombia, con el apoyo de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, una propuesta con la cual pretendemos explorar, de manera sistemática y a partir de las vivencias y experiencias de quienes participen en ella, la capacidad real que pueda tener una metáfora -o un conjunto de metáforas- para provocar saltos cualitativos en la manera de pensar y, en consecuencia, de abordar determinados desafíos, decisiones y acciones frente a la realidad.

Nuestra apuesta es promover formas de conocimiento que a lo largo de los siglos han venido siendo relegadas por la razón occidental, no para negar esta última sino para establecer entre unas y otras, verdaderos diálogos de saberes (con su pre-requisito: los diálogos de ignorancias), a partir de los cuales se pueda abordar la creciente complejidad del mundo actual. 

                               El laberinto de Chartres                                

"Nuestro" laberinto es una copia en tamaño real del que existe en la Catedral de Chartres, el cual fue diseñado por peregrinos cristianos en 1235 como una experiencia de meditación. Forma parte de las tradiciones místicas del cristianismo medieval y lo llamaron "El camino de Jerusalén".                                                                         


El de Chartres continúa la saga de múltiples laberintos, varios de ellos prehistóricos, de los cuales quedan todavía vestigios en distintos lugares del mundo. Por supuesto en el diseño del laberinto subyace la espiral.

  Espirales mágicos, recintos sagrados                                       

Este laberinto en particular es de los llamados “de un solo curso”, es decir, que no es el laberinto clásico en el cual quien lo recorre encuentra una serie de disyuntivas que debe resolver para llegar a un punto determinado, sino que consiste en caminar sobre un diseño geométrico meándrico aparentemente “fijo”, para llegar hasta el centro del mismo.






Sin embargo, desde que los cristianos lo "dibujaron" en mármol azul y blanco en el suelo de la catedral de Chartres en 1235, no ha habido dos personas que recorran el mismo laberinto, ni persona alguna que lo haya recorrido más de una vez. 

No porque "El Camino de Jerusalén" sea como esos laberintos de alta tecnología que se reorganizan automática y burlonamente cuando uno ya está convencido de que ha logrado descifrarlos (por el contrario, el diseño de éste aparentemente permanece intacto desde el Siglo XIII) sino porque el laberinto es el caminante, está dentro del caminante, y no en ese curso plegado y replegado sobre sí mismo a la manera de las circunvoluciones cerebrales o del tracto intestinal.

Caminando El Laberinto en el Jardín Botánico de Bogotá

Y entre el momento en que uno entra al laberinto y el momento en que llega al centro, y entre éste y el momento en que vuelve a salir, uno se transforma muchas veces: en cada paso, en cada giro, en cada encuentro en dirección contraria con el que avanza con uno en la misma dirección, o en cada trayecto en la misma dirección con el que avanza frente a uno en dirección contraria.

Para los efectos que nos interesan, y en muchas experiencias que he tenido con el laberinto desde que comencé a apoyarme en él para distintos procesos, se puede considerar como una herramienta para entretejer metáforas colectivas y personales a través de las cuales, entre otras cosas, se racionaliza y al mismo tiempo se vivencia el carácter meándrico de los procesos de la vida real.

Al laberinto no hay que aproximarse necesariamente con una intención mística: basta hacerlo, si así se quiere, desde la mera apreciación de su diseño: así por ejemplo, si dividimos el dibujo en cuatro cuadrantes y a cada uno le asignamos un "título", nos damos cuenta de cómo para poder recorrer totalmente cualquiera de ellos, es necesario recorrer los otros tres.


En el ejemplo de arriba les hemos asignado a los cuadrantes etiquetas de campos del ser, del saber y el aprender, y del hacer: si yo quiero agotar el de la ciencia, debo haber recorrido el de la tecnología, el del arte y el de la mitología... y así con cada uno de ellos.

O si, como en la Chakana (ver abajo), les asignamos los cuatro puntos cardinales, el laberinto me ayuda a ser consciente de que en cualquier dirección que camine llevo los otros tres puntos cardinales en mí.

Personalmente la imagen del laberinto, y otras como la de abajo, de un río amazónico, me han sido de enorme utilidad cuando he tenido en mis manos complejos procesos como los que se derivaron tras el terremoto del Páez en 1994.


 Caminar el laberinto permite, entre otras muchas cosas, entender y vivenciar el carácter no lineal -el carácter meándrico- de la realidad.


Esas imágenes también me han resultado muy útiles para mantener viva la esperanza en el proceso de paz, aun en los momentos cuando parece retroceder.

He tenido oportunidad de invitar a distintos grupos a caminar el laberinto, en situaciones muy complejas o en momentos muy significativos, como por ejemplo, ya lo dije, con comunidades afectadas por el terremoto del Páez, cuando una prioridad era construir confianza entre ellas y el Estado; o en un encuentro en el que, tras la reinserción del Quintín Lame, participaron un excomandante de ese grupo guerrillero, un dirigente de comunidades negras del norte del Cauca, miembros de la Sociedad de Agricultores y Ganaderos del Cauca, autoridades departamentales y otros actores institucionales y de la sociedad civil.



También lo hemos utilizado como apoyo en procesos y eventos a los cuales he sido invitado, como un Seminario Internacional sobre Erradicación del Riesgo de Minas ERM (2009), al cual me llamaron, entre otras cosas, a compartir conceptos y experiencias de la Gestión del Riesgo de Desastres aplicables al campo de las minas antipersonal; en el proceso de la Mesa de Planificación Regional Bogotá-Cundinamarca (2003), y en otros.

Sin embargo nunca ha habido una sistematización de lo que la experiencia puede haber significado para quienes participaron en ella.

Eso es lo que pretendemos construir ahora en el Externado con quienes acepten la invitación a vincularse al proceso.

Se avizora desde ahora que surgirán preguntas en la línea de:

-       ¿Cuál puede ser el aporte de la experiencia del laberinto para el abordaje en un problema de investigación desde enfoques no explorados?

-    ¿Cómo se conecta y resuena (o no) el laberinto con las cosmovisiones de culturas de comunidades étnicas a las cuales pertenecen estudiantes de esas comunidades que quieran participar?


La Cruz Andina o Chakana, puede ser entendida y vivenciada como un laberinto... o el laberinto puede ser entendido y vivenciado com una Chakana

¿  ¿Qué aporta este ejercicio para identificar enfoques comunes y conectores entre distintas culturas? 

-       ¿Qué herramientas me aportó el laberinto para los diálogos de saberes y el trabajo de campo?
  
Engalanando el laberinto para la experiencia de mañana

Físicamente este laberinto se encuentra sobre una lona gruesa plegable, que se puede extender en el lugar en donde la experiencia se vaya a realizar. La elaboró el Maestro Victor Illera, Instructor de Diseño del SENA, Regional Cauca en 1991. Yo era entonces Director de FUNCOP CAUCA. 


Con el equipo de Funcop Cauca en el claustro donde entonces funcionaba el Colegio Mayor

Recorrí por primera vez el laberinto en California, en una conferencia de la Asociación de Sicología Transpersonal. Lo había llevado Lauren Artress, una sacerdotisa (en el sentido formal del término dentro de la iglesia Episcopal) de la Catedral de Grace, en San Francisco. Pero también una sacerdotisa en el sentido más mágico de la palabra.


En Amaltea

Julio 14, 2016
En El Externado







Me encantó el diálogo entre el laberinto y el cielo




domingo, marzo 20, 2016

Selfie: Jugando con Luna al Abrazo del Oso




Mirá pal celular

No es la primera vez que aparece un oso por aquí

domingo, febrero 28, 2016

El Jinete del Apocalipsis


 4:41 pm



Un par de horas después, el Cancerbero que se le escapó
al Jinete del Apocalipsis

(Nota: las fotos de arriba también son en colores)

REBELIÓN




El Cachalote feliz



sábado, febrero 27, 2016

EL HOMBRE DE LA CASA

Aquí donde me ven

A mí gusta tender la cama

No lo hago con frecuencia
porque uno no debe abusar
de los placeres

(En especial de los placeres
  de la cama)

Me gusta la sensación
De la primera manta
Que cubre la sábana
Y la sobresábana

Es una manta de lana virgen
Con rayas rojas verticales

Cuando la compramos
(en vísperas de nuestro matrimonio)
Tenía cadillo entre la trama
Y olía a humo de fogata
Y durante varios años
Nos levantamos todas las mañanas
Con sabor a amor
  Y con olor a páramo
  Y a rancho

Así también era
La segunda manta
Cuando la compramos

Y así eran la tercera y la cuarta
Son mantas pesadas
De colores tierra
Que van cayendo
Una sobre otra
Como capas

De un sistema

Artesanal

De información geográfica


A pesar de haber vivido juntas
(Y con nosotros)
Desde que nos casamos
Cada manta cuenta una historia

         Diferente

Cada manta es una estación
Y es un paisaje

(Un tipo de suelo
  una vocación
  un proceso geológico
               latente)

Cuando yo tiendo la cama
Sobrevuelo cada paisaje
Con mis manos

Y me voy con la imaginación
Por cada camino del paisaje

Por supuesto
      Me demoro demasiado

Y las sábanas no quedan tan templadas
Ni las mantas tan parejas
Como cuando tiende la cama
                                               La muchacha

Me gusta doblar la parte alta
De la sobresábana
     Para formar una especie
         De playa
Frente al océano de la cama


Y me gusta devolverles
La textura de nube
A las almohadas

Y que queden frías
Como si de verdad
        Fueran nubes
        De los dominios más intrépidos
                                              Del aire

Y extender el cubrelecho
Como una capa vegetal
                  Sobre esa litósfera de lana

Y cuando siento
Que el trabajo ha sido bueno
Y quedo satisfecho

(Porque además sé
que un hombre y una mujer
habitarán esa Tierra horizontal
      recién creada)

Doy por terminada la obra
Y me acuesto a descansar
         Sobre la cama
  
                                                                        Bogotá, Mayo 18 del 2003
                                                                                          


Defectos



Tengo dos (tres) grandes defectos:

1.   No soy ágil y mi cuerpo carece totalmente de flexibilidad.

2.   Cuando estoy nervioso me como las uñas de los pies.

Gustavo Wilches-Chaux
Bogotá, Septiembre del 2003

Una mujer que sueña en voz alta con ventanas



Habito una mujer que sospeché en la niebla

Que sólo es visible cuando el sol incide en cierta forma

Que atraviesa los muros y las cosas más sólidas


Una mujer como de nubes cardadas

Una mujer de manos largas como ramas


Habito una mujer que sueña en voz alta con ventanas


Habito y me habita una mujer evanescente

Un dejo de madera guardada

Un rastro de pisadas lentas

Una huella de luna entre los árboles


Respiro una mujer de aire entrecortado


De palabras que caen como gotas sobre el agua

Densas

Difíciles

Ahogadas

Espaciadas


Segrego una mujer de grandes alas

Oigo silbar el viento entre sus alas

Cada átomo de viento deja una herida minúscula en mi cara

Habito una mujer de madrugadas largas

De lentas caravanas que se cruzan sin hablar

Como si nada
  
De ladridos lejanos

 Habito y me habita una mujer que sospeché en la niebla


Una mujer que se respira húmeda


Una mujer que puedo asir y beber como la luz y el agua

Haciendo un cuenco apretado con las manos

  
Gustavo Wilches-Chaux

Popayán, Marzo 26 de 1998

Remedios prácticos frente al calentamiento global y demás males que afectan al planeta (2003)

Te recomendamos
 FIRMEMENTE -
 Mezclar la gasolina
con el alcohol
(carburante)
 Y el trabajo
con el placer
 Y proteger cada gota de agua

que no vayas a beber
 Y aplazar para mañana
cualquier Megaproyecto
que puedas hacer hoy
(y así con aplazamientos sucesivos)
 Y a todo caballo regalado
revisarle el colmillo
 Y soltar los pájaros en mano
para que salgan volando
 y te muestren el camino

a los castillos del aire

Gustavo Wilches-Chaux
Bogotá, Mayo 2003

MI NUEVO AMIGO...


... tiene una expresión un poco amarga, pero es buena persona


Nos conocimos hace un rato en el comedor


sábado, enero 23, 2016

De nuestro deberes para con los extraterrestres y otras inteligencias


A raíz de las "luces misteriosas" que se vieron en el cielo bogotano la semana pasada, y que resultaron ser parte de la campaña de expectativa de una película, comparto aquí los capítulos finales de mi libro "De nuestros deberes para con la vida"

El anterior encabezamiento seguramente llenará de extrañeza a muchos de los lectores que hayan tenido la paciencia de llegar hasta este punto del texto.

 Vale la pena, sin embargo, que meditemos un poco sobre cuál sería la reacción de nuestra especie en caso de que, sin lugar a dudas, comprobáramos la existencia de seres vivos –y en especial de seres "inteligentes"- por fuera de nuestro planeta, lo cual muy posiblemente ocurrirá en algún momento de ese milenio que se avecina. (Recordemos que esto fue escrito en 1999).

Conjunción Venus, Júpiter y Luna
Junio 20, 2015

El contacto de nuestra especie con otros seres "inteligentes" sería, sin lugar a dudas, un momento culminante de la historia humana. 

¿Estaríamos preparados para ese encuentro? 

¿Qué luces nos puede arrojar esta especulación sobre nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás seres vivos que existen en la Tierra?

¿Poseemos una ética que nos permita participar adecuadamente de ese episodio cumbre de la evolución de la vida en el universo que sería el encuentro con otros seres "inteligentes"?

 Pensemos con qué criterios evaluaríamos si esos seres son "superiores" o "inferiores" a nosotros, y qué actitud asumiríamos como especie en uno y otro caso.

 Muy posiblemente, en términos prácticos, hoy los consideraríamos "superiores", no si poseyeran un mayor conocimiento y dominio del universo y de sí mismos que el que nosotros poseemos, o si hubieran logrado un grado tal de desarrollo, que pudieran dedicarse de lleno a lo que en términos humanos llamamos la creatividad, la poesía y el disfrute de estar vivos sin tener que preocuparse por las urgencias cotidianas de la subsistencia (esa condena a la que desde nuestros orígenes hemos estado sometidos los humanos), sino que los consideraríamos "superiores" si tuvieran la capacidad de dominarnos, de explotarnos, de convertirnos en "recursos" para la satisfacción de sus necesidades y, por supuesto, si poseyeran una tecnología capaz de neutralizar los esfuerzos humanos para impedir que nos dominaran. Seguramente unos sectores humanos se aliarían con ellos para lograr dominar a otros sectores, y se pondrían "voluntariamente" a su servicio con tal de poder compartir algo de su poder de conquista.


Por el contrario, los consideraríamos "inferiores" si, no importa cuán avanzada fuera su cultura en términos de arte o de conocimiento, no estuvieran en capacidad de evitar su explotación por parte de la especie humana. Sin duda alguna, si poseyeran o ellos mismos fueran "recursos" capaces de otorgarnos ventajas competitivas en la guerra o en el "mercado", nuestra especie no dudaría en apoderarse de ellos y en ponerlos a nuestro servicio, aún cuando ello pusiera en peligro su propia existencia.

 Si fueran "superiores" a nosotros en conocimientos, pero "inferiores" en poder destructivo, ¿estaría nuestra especie preparada para respetarlos y para aprender pacíficamente de ellos?

Si en el medio en donde se desarrollara la existencia de esos supuestos seres, existieran recursos considerados valiosos en la Tierra y esos seres no tuvieran capacidad guerrera para defenderlos, ¿estaríamos los humanos dispuestos a renunciar pacíficamente al dominio de esos "recursos"?

Caimanes al atardecer

 ¿Qué tipo de pruebas de "superioridad" les exigiríamos a los supuestos extraterrestres antes de otorgarles nuestro respeto?

En otras palabras: ¿Ha aprendido algo nuestra especie de toda su trayectoria de conquistas y de violaciones sobre otras especies vivas y de unas culturas sobre otras?
 Aunque en este momento la probabilidad de establecer contacto cierto con una civilización extraterrestre se reconoce como baja, las respuestas a estas preguntas nos pueden arrojar muchas luces sobre nosotros mismos y sobre nuestro compromiso ético con la vida en el cosmos, empezando por la vida en la Tierra.


Si usted fuera un o una extraterrestre "inteligente" y tuviera buen conocimiento de la especie humana, ¿se atrevería a arrimarse por este planeta?

* * * 

"Estudio en el que se exponen las condiciones de habitabilidad de las Tierras celestes"

Desde los viejos libros de astronomía de don Camilo Flammarion que conocí en la biblioteca de mis dos abuelos, hasta los textos modernos y los círculos científicos en donde hoy se trata el tema de la vida extraterrestre, afirman que si en algún otro lugar del universo existiera vida en alguna medida parecida a la vida de la Tierra, pero que no se basara en el carbono como toda la vida terrestre, sino en otro elemento, muy probablemente ese elemento sería el silicio. Porque el silicio, al igual que el carbono, posee una estructura atómica que le permite enlazarse consigo mismo hasta conformar las complejas estructuras que, en el caso del carbono, constituyen la base química de la vida que nosotros conocemos.



En otras palabras: si esperamos encontrar en el espacio formas de vida similares a las terrestres, tenemos que buscar o vida de carbono o vida de silicio.

Exploremos en qué están hoy las tentativas humanas por crear vida en el laboratorio. Desde hace muchos años los seres humanos desistimos en nuestros intentos de crear vida a la manera del doctor Frankenstein, ensamblando "repuestos" de cadáveres hasta formar un monstruo viviente, y hoy la búsqueda de vida artificial se concentra en los terrenos de la informática y está íntimamente vinculada al campo de la inteligencia artificial, que se dedica al desarrollo de máquinas "pensantes".

Hoy en día, para muchos millones de seres humanos, los virus informáticos capaces de infectar desde los computadores personales hasta los más complejos sistemas de las empresas multinacionales o del Pentágono, constituyen un dolor de cabeza tan molesto, y a veces de consecuencias económicas o logísticas más graves, que los otros virus, los de la gripa, la hepatitis o el SIDA.


Luna y Venus
Julio 10, 2013

Si bien los virus no pueden considerarse seres vivos ("carecen de genes y proteínas suficientes para mantenerse"), sí se encuentran muy cerca de las células, que se consideran las unidades básicas de la vida, y de las bacterias, que son células que en sí mismas constituyen un ser autopoyético o con capacidad de mantenerse.

Así mismo, los virus informáticos tampoco pueden considerarse seres vivos, pero son a los programas de computador lo que los virus biológicos son a las células y a las bacterias, y se comportan según los mismos principios informáticos. La tecnología informática no ha creado todavía vida ni en el computador ni en la retorta, pero sí ha llegado a desarrollar sistemas "virtuales" que funcionan autónoma y espontáneamente de manera muy parecida a como lo hace la vida. Tanto es así que, estudiando el comportamiento de esos sistemas virtuales, los biólogos y los científicos en muchos casos han logrado aprender más sobre la vida misma que en contacto directo con los seres vivos, al igual que el desarrollo de la inteligencia artificial ha arrojado ingentes luces sobre el funcionamiento del cerebro y las características de la inteligencia humana. Y nos han puesto a pensar sobre si la esencia de la vida es su sustrato material –en nuestro caso proteínas y ácidos nucleicos- o si es una determinada manera de procesar la información, sin importar si el hardware es de silicio o de carbono, o incluso si no hay hardware. ¿En un futuro lejano, podría evolucionar la inteligencia humana hacia formas virtuales?

Vean: Mitología

En este mismo texto hablamos ya del comportamiento emergente, o sea, de la posibilidad de lograr en el universo del computador, que surjan de manera espontánea comportamientos tan complejos como los caprichosos patrones de vuelo de las bandadas de golondrinas o los patrones de nado de los cardúmenes de anchoas y de sardinas. Comportamientos que surgen de la iteración o repetición y retroalimentación de instrucciones sencillas, y que de pretenderse programar de manera expresa, exigirían miles de horas de trabajo de los computadores más poderosos.


Tempestad sobre Bogotá
Marzo 13, 2014

Los seres humanos, pues, no hemos podido crear vida "biológica" en el laboratorio, pero estamos acercándonos a inesperadas formas de vida "virtual" en el espacio informático. ¿Y de qué está hecho el sustrato material, el hardware, de ese espacio informático, es decir, de los computadores? Fundamentalmente de pastillas ¡¡¡de silicio!!!

Es decir, que muy posiblemente los seres humanos (que somos vida de carbono) estamos a punto de crear esa vida de silicio que esperábamos encontrar en algún lugar del espacio extraterrestre. Nosotros estamos creando a los extraterrestres, y hoy ya convivimos con sus antecesores inmediatos.

Hasta este momento, en cerca de cuatro mil millones años que lleva la vida en el planeta Tierra, toda la evolución se ha dado desde unas formas de vida de carbono hacia otras formas de vida de carbono más complejas o mejor adaptadas.


En este momento, por primera vez en la historia de la evolución de la vida terrestre, estamos acercándonos a la aparición de una forma de vida de silicio a partir de la vida del carbono.

Vida de silicio íntimamente trenzada con la inteligencia artificial, que también tiene como sustrato material el silicio. En el curso de los próximos cien años, muy probablemente antes, una y otra, la vida artificial y la inteligencia artificial, serán realidades cotidianas, y nuestros descendientes estarán compartiendo la Tierra con otros seres inteligentes y conscientes de sí mismos, pero basados en unos fundamentos orgánicos distintos a los nuestros: en la biología del silicio.


¿Estaremos preparando a nuestros descendientes para construir una ética que les permita convivir pacíficamente con esas nuevas formas de vida que nosotros mismos estamos creando?

Cuando eso ocurra, ¿estará la especie humana preparada para que ninguna forma de vida "inteligente" se convierta en explotadora de la otra?

Si en este momento, cuando todavía los computadores están muy lejos de considerarse verdaderamente "inteligentes" y mucho menos "conscientes" de su propia existencia, la humanidad se encuentra en jaque por los posibles errores de los computadores al pasar el calendario del 31 de Diciembre de 1999 al primero de Enero del año 2000; si hoy los robots, que no son conscientes de sí mismos y en consecuencia no poseen intereses propios ni "egoísmos", están dejando sin empleo a cientos de miles de trabajadores humanos, ¿qué pasará cuando efectivamente convivamos con máquinas vivas, inteligentes, dotadas de consciencia, y que además carezcan de las vulnerabilidades biológicas propias de la vida del carbono? ¿Con máquinas físicamente mucho más poderosas que nosotros y con una capacidad de procesar información infinitamente mayor que la nuestra?

Y si la especie humana logra mantener su carácter dominante, ¿estaremos dispuestos a reconocerles derechos a esos seres conscientes y a respetar sus propias vulnerabilidades?

Si bien hoy la informática se utiliza como tantas otras expresiones de la tecnología, en actividades que incrementan nuestro impacto como plaga, también existen múltiples ejemplos de simbiosis afortunadas entre los computadores y lo mejor de nuestra condición humana.

Si hasta hace pocos años la estructura más compleja del universo conocido era el cerebro humano, hoy lo es la noosfera, hecha realidad por la interconexión simultánea y planetaria de cientos de miles de cerebros humanos. Hoy podemos afirmar sin lugar a equivocarnos, que la Tierra no es solamente un planeta vivo, sino además un organismo pensante, envuelto por una telaraña neuronal que cada vez nos vincula a más seres humanos.

¿Qué clase de comportamiento emergente podrá surgir en el futuro de esas interconexiones?

¿Seremos capaces de conectar otros seres vivos no humanos, a esa telaraña de inteligencias de carbono y de inteligencias de silicio entrelazadas?

Junto con la capacidad de nuestra especie para la poesía en todas sus formas (incluidos el humor y la ciencia) y nuestra disposición (aunque subutilizada) para la compasión y la ternura, como ya lo dije atrás, la interconexión actual y potencial de todos los seres humanos a través de las redes informáticas, es uno de los argumentos que hoy, en el aquí y el ahora, me hacen sentir virtualmente orgulloso, esperanzado y feliz de ser humano.

1a edición: Popayán, 1999
2a edición: Bogotá, 2008


Los consideraríamos "superiores" si tuvieran la capacidad de dominarnos, de explotarnos, de convertirnos en "recursos" para la satisfacción de sus necesidades y, por supuesto, si poseyeran una tecnología capaz de neutralizar los esfuerzos humanos para impedir que nos dominaran.

Por el contrario, los consideraríamos "inferiores" si, no importa cuán avanzada fuera su cultura en términos de arte o de conocimiento, no estuvieran en capacidad de evitar su explotación por parte de la especie humana